
Pues uno como este, que veis aquí, fue mi 2º coche, siempre lo recordaré con “cariño” porque tenía la capacidad de sorprenderme continuamente y de digievolucionar, me explico: Recuerdo aquel “maravilloso” día en el que tuvimos la genial idea de hacer una barbacoa, aunque estuviese diluviando (si, somos así de intensos), cuando me disponía a sentarme a comer y de repente escuche que alguien llamaba a la puerta:
-Toc, toc, toc-Si, hola que pasa?
-Ese es tu coche no?
-Siiii…0_0…iiiii!!!!!!
El coche estaba “anclado” dentro de un lago que había aparecido por generación espontánea en mitad de la calle, con premura me lancé al rescate y me adentré en las aguas (me hubiera gustado ser Moisés en esos momentos), conseguí sacarlo de allí y lo dejé tendido un poco más arriba en la misma calle (si, que pasa, me gusta el riesgo) a la espera de que se secara (inocente, jajaja).
Horas más tarde, cuando pretendíamos irnos, llegué al coche y vi que, en efecto, NO se había secado, así que me dispuse a secarlo cuando llegó una tía que va y me dice:
-Tu coche es el que estaba inundado no?
-Si (nooo, yo estoy aquí con una fregona y un cubo por amor a la limpieza…¬¬)
-Pues has tenio suerte
-Como…?????
-Si, otras veces el coche ha terminao en el río
-Aaahhhhh, entonces si…claro
Finalmente sequé el coche (dentro de mis posibilidades) pero no hubo forma de arrancarlo hasta unos días después, nos encanto quedarnos sin medio de transporte esa noche.
Y esta fue la “simpática” manera que tuvo mi coche de digievolucionar de Ford Escort a Ford Laguna.
PD: El lago tendría unos 50-60 cm en la parte menos profunda, algo más que una piscina para niños chicos.

