Todas las cosas tienen la cualidad de volverse invisibles en algún momento, desde las más grandes a las más pequeñas e insignificantes. ¿Desde las más grandes?, os preguntareis, pues si, porque quién no ha ido a buscar el coche al lugar en el que, con más o menos esfuerzo (y más o menos inversión económica), lo había estacionado y este sin más ha desaparecido.
El efecto invisible puede tener una longitud espacio-temporal oscilante dependiendo de la causa que lo haya motivado, así puede subdividirse en cuatro categorías básicas:
-Invisibilidad breve: Se trata de aquella en la que el objeto reaparece en un corto intervalo de tiempo, normalmente en una ubicación diferente a la recordada por el individuo que lo depositó. Es causada, en la mayoría de las ocasiones, por el estado físico-neuronal del sujeto (debido a la variada ingesta de estupefacientes llevada a cabo por este) y suele darse con mayor asiduidad en épocas festivas o fines de semana.
-Invisibilidad monetaria o emocional: Es la que hace que el objeto reaparezca en lugares que se encuentran al cargo de una “autoridad superior” y de los que no se puede recuperar a menos que se realice un desembolso económico o afectivo. Suele venir provocada por el incorrecto emplazamiento del elemento debido a la falta de tiempo, espacio, ganas, orden,… de la persona que realizó el depósito. Principalmente se da en horas punta o cuando el tiempo del que se dispone es escueto.
-Invisibilidad con alevosía: En este caso el objeto tiene la caprichosa manía de aparecer en manos de un “ente” con el cual, salvo sorpresa imprevista, no se tienen lazos de parentesco o afectivos de ningún tipo. Se produce cuando el denominado “ente” siente una irreprimible atracción hacia los objetos que le son ajenos. Tiene su momento álgido en épocas estivales, aglomeraciones, salidas nocturnas, periodos de pernocta,…
-Invisibilidad irreversible: Esta podría definirse como un estadio superior de la invisibilidad con alevosía, ya que viene provocada por los mismos síntomas y elementos activos, en la que el objeto, que ha tenido a bien desaparecer, no vuelve a materializarse. Normalmente lleva asociados estados carenciales de amabilidad, buen humor y gentileza para con los congéneres del afectado.
Por lo que si alguno de tus objetos se ve afectado por la invisibilidad:
a) Irreversible: Ajo y agua, tendrás que ahorrar (con lo fácil que resulta hoy en día ¬¬) para volver a comprarlo.
b) Con alevosía: Susto inicial, refrenar ganas de aniquilar, cabreo posterior, alegría cuando vuelve.
c) Monetaria o emocional: La culpa es tuya así que tú sabrás que te cuesta menos.
d) Breve: Disfruta de tú estado de nirvana, mientras te dure, porque el susto te lo llevas seguro (aunque un pequeño susto lo mismo no es razón para dejar de…ummm).
El efecto invisible puede tener una longitud espacio-temporal oscilante dependiendo de la causa que lo haya motivado, así puede subdividirse en cuatro categorías básicas:
-Invisibilidad breve: Se trata de aquella en la que el objeto reaparece en un corto intervalo de tiempo, normalmente en una ubicación diferente a la recordada por el individuo que lo depositó. Es causada, en la mayoría de las ocasiones, por el estado físico-neuronal del sujeto (debido a la variada ingesta de estupefacientes llevada a cabo por este) y suele darse con mayor asiduidad en épocas festivas o fines de semana.
-Invisibilidad monetaria o emocional: Es la que hace que el objeto reaparezca en lugares que se encuentran al cargo de una “autoridad superior” y de los que no se puede recuperar a menos que se realice un desembolso económico o afectivo. Suele venir provocada por el incorrecto emplazamiento del elemento debido a la falta de tiempo, espacio, ganas, orden,… de la persona que realizó el depósito. Principalmente se da en horas punta o cuando el tiempo del que se dispone es escueto.
-Invisibilidad con alevosía: En este caso el objeto tiene la caprichosa manía de aparecer en manos de un “ente” con el cual, salvo sorpresa imprevista, no se tienen lazos de parentesco o afectivos de ningún tipo. Se produce cuando el denominado “ente” siente una irreprimible atracción hacia los objetos que le son ajenos. Tiene su momento álgido en épocas estivales, aglomeraciones, salidas nocturnas, periodos de pernocta,…
-Invisibilidad irreversible: Esta podría definirse como un estadio superior de la invisibilidad con alevosía, ya que viene provocada por los mismos síntomas y elementos activos, en la que el objeto, que ha tenido a bien desaparecer, no vuelve a materializarse. Normalmente lleva asociados estados carenciales de amabilidad, buen humor y gentileza para con los congéneres del afectado.
Por lo que si alguno de tus objetos se ve afectado por la invisibilidad:
a) Irreversible: Ajo y agua, tendrás que ahorrar (con lo fácil que resulta hoy en día ¬¬) para volver a comprarlo.
b) Con alevosía: Susto inicial, refrenar ganas de aniquilar, cabreo posterior, alegría cuando vuelve.
c) Monetaria o emocional: La culpa es tuya así que tú sabrás que te cuesta menos.
d) Breve: Disfruta de tú estado de nirvana, mientras te dure, porque el susto te lo llevas seguro (aunque un pequeño susto lo mismo no es razón para dejar de…ummm).
1 comentario:
Y te falta la de invisibilidad del instrumento que abre el material en si, porque resulta que las llaves las tiene tu hermana ya que le dejaste el coche,jajajaja.
Y el de equivocarte cuando lo encuentras metes la llave y no abre ,forcejeas miras un poquito el coche por dentro y te das cuenta que no es el tuyo...jejejeje.
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